jueves, 29 de diciembre de 2011

COMUNICACION ENVIADA A SU EMINENCIA REVERENDISIMA, NICOLAS DE JESUS CARDENAL LOPEZ RODRIGUEZ POR LA FUNDACION ONEYDA CAYETANO.

                                                                                                01 de julio del 2009.
                                                                                             Santo Domingo, RD.

Su Eminencia Reverendísima
Nicolás De Jesús Cardenal López Rodríguez   
Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo,
Su despacho.-

Ref.  Solicitud para crear reglamentos o requisitos que rijan, el acoger a los y las envejecientes en los Hogares de Ancianos.

Su Eminencia López Rodríguez,

Es un gran honor dirigirme nuevamente a su alta investidura, deseando se encuentre bien de salud; a la vez que rogamos su apoyo para crear reglamentos que establezca o rijan el aceptar a los ancianos en los centros residenciales para envejecientes.

Señor Cardenal, realizamos la solicitud ya que dichos lugares son administrados por nuestra Iglesia Católica.
A continuación definiré parte de los mismos:

Consideramos que en estos centros se debe tomar en cuenta la edad y el estado físico y mental de la persona, ya que muchos hijos (as) y familiares dejan allí a sus seres queridos para heredarles en vida y apoderarse de los bienes e inmuebles de los mismos.
El 80 % por cientos de estos envejecientes después de ser dejados en los lugares mencionados bajo engaños, fallecen sin volver a ver a sus familiares.

Por lo general el que los lleva da direcciones y nombres falsos, sin ser investigados por ningún organismo o por las autoridades de estos hogares. Cuando una de estas personas es acogida de esta manera se esta siendo cómplice de la violencia intrafamiliar que históricamente ha vivido afectando al adulto mayor en nuestro país.

Los Hogares de Ancianos deben ser para personas que tengan problemas especiales, que requieran de atenciones constantemente.
_ Los mismos deberían ser para estadías diurnas, para envejecientes en caso de que no puedan ser atendidos en algunos casos por los familiares, debido al trabajo o las ocupaciones durante el día o la tarde. También para los envejecientes que no tienen familiares o los que están abandonados en las calles.  

Si estas entre otras normas, son tomadas en cuenta, estaremos evitando que estos centros se sigan convirtiendo en lugares, que la mayoría de las personas los consideren como para desechos humanos, que solo están allí sufriendo depresiones, necesidades y precariedades sus últimos años de vida, sin la protección y el cariño de los que ignorando que estos son parte de lo mas importante que El Señor Nuestro Dios nos ha dado; la familia.

_ En cuanto a las (os) administradoras (es) de estos lugares seria muy importante que se reunieran periódicamente e intercambien experiencias, ideas y programas en cuanto a los trabajos que realizan uno que otro, a favor de estas personas, y que se ayuden mutuamente. Osea que se integren y trabajen unidos a favor de dignificar la existencia de los envejecientes bajo sus responsabilidades.

Estos hogares deben ser supervisados, ya que lamentablemente hemos sido testigos de situaciones muy penosas; como fue la experiencia que vivimos miembros de nuestra institución un domingo en la mañana en el Hogar San Francisco de Asís, en el cual presenciamos que uno de los envejecientes que reside en el mismo sufría un ataque de tos, la cual no cedía dándole agua a beber  por lo que procedimos a solicitar a una de las encargadas que se le diera algún medicamento, a lo que esta le reclamos al anciano que si no aprovecho cuando la doctora de turno entrego los medicamentos, ese día no los iba a tomar. Cuando explicaba esto al señor eran las 7:30 de la mañana, ya que nos dirigíamos a la parroquia del centro a asistir a la Santa Misa.

Lo penoso del caso, es que resulta, que ese Hogar de Ancianos, tiene una farmacia como pocas en el país, pero los medicamentos son para venderlos a las personas que comúnmente van como clientes a comprar los medicamentos, que les son vendidos por las mismas encargadas de dicho centro; lo que nos indigno, y solo pedimos a Dios que tenga misericordia de ella y la perdone.

Hemos sido testigo de muchas vuelvo y repito injusticias que sufren estas personas, las cuales hasta cuando son ayudados por las monjas a trasladarse de un lugar a otro son llevados a empujones, con gran tristeza puedo decirle que a veces sentimos que los cuidadores y responsables de el cuidado de estas pobres y desamparadas personas, no tienen el amor de Dios en sus corazones.

Estimado príncipe de nuestra Iglesia Católica, de verdad que tenemos la esperanza de que tenga tiempo para reflexionar sobre nuestro humilde pedido. Pido su bendición.




Muy atentamente



Oneyda Cayetano Subervi
Presidenta-Fundadora
Fundación Oneyda Cayetano a Beneficio de Envejecientes en Asilos y Hogar de Enfermos de Lepra, FOCBEAHOL, inc.



Anexos: Foto de dicha farmacia y parte de los trabajos que hemos realizado.    

              

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